AJÍ PERUANO SE CONSERVA EN BÓVEDA MUNDIAL DE SEMILLAS DE NORUEGA EN ZONA ÁRTICA

15 de septiembre de 2026

16:31

El Perú marca un hito en la conservación de su biodiversidad agrícola al resguardar semillas de ajíes nativos en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard.


La conservación genética de los cultivos es una estrategia de impulsa el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) a través del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA). Sirven para resguardar la calidad del material genético y que sirvan de base para desarrollas tecnologías agrarias que permitan desarrollar una actividad agrícola de calidad, rentable, sostenible y resiliente el cambio climático.
El Círculo Polar Ártico es una de las zonas de investigación y de conservación más importante del mundo. Se extiende por diferentes países formando una línea alrededor de la parte superior de la Tierra. Se encuentra aproximadamente a 66°, 30’ de latitud norte, con una temperatura que va desde una media de -45 °C (-50 °F) en invierno. La temperatura más baja jamás registrada en el Círculo Polar Ártico fue en 1991, con unos gélidos -69 °C (-93,3 °F). Se caracteriza por la severa evolución de sus estaciones el cual registra temperaturas bajo cero y la oscuridad del invierno hasta las doradas 24 horas de luz de verano.
En medio de esta fría geografía se encuentra la Bóveda Global de Semillas de Svalbard de Noruega, más conocida como “El arca del fin del mundo”, uno de los almacenes de conservación más importantes del planeta construida a más de 130 metros dentro de las montañas. En ella se guardan más de 1.3 millones de muestras de semillas provenientes de casi todos los países del planeta, que representan más de 6,000 especies de cultivos. Es, literalmente, el respaldo de la agricultura mundial.
Tiene una extensión de más de mil metros cuadrados repartidos entre tres almacenes, es el depósito de semillas más grande del mundo. Fue inaugurado en 2008 para salvaguardar la biodiversidad de las especies de cultivos que sirven como alimento en caso de una catástrofe local o mundial. Fue creado fue creado para que los bancos genéticos de todo el mundo almacenen en él muestras de sus colecciones de semillas y las puedan replicar en caso de que se pierdan como consecuencia de conflictos bélicos, actos terroristas o catástrofes naturales.
En esta gran bóveda mundial, el Perú se hace presente. Y es que mediante el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), el Gobierno peruano ha logrado enviar semillas de ajíes nativos con alta calidad genética las cuales forman parte del Banco de Germoplasma que posee la entidad en la ciudad de Huaral.
Se trata de 25 muestras de ajíes de cuatro especies del género Capsicum (C. chinense, C. frutescens, C. baccatum y C. annuum), reconocidas por su alta diversidad de sabores, colores y niveles de picor. Esta variabilidad es clave para crear nuevas variedades más resistentes al cambio climático.
Este depósito marca un paso histórico en la conservación de la riqueza agrícola ya que no solo asegura la preservación del ají peruano en el futuro, sino que también garantiza que, si algún día ocurra un cataclismo o desastre mundial, estas semillas sirvan de base para reproducir más cultivos. De esta manera, el sabor, el color y la historia del ají peruano seguirán vivos por generaciones.
“El depósito que hemos realizados simboliza una visión de futuro: proteger nuestras semillas es proteger la vida, la identidad y la alimentación del mañana. Nuestros ajíes estarán a salvo incluso frente a los mayores desastres. Gracias a este paso, el sabor del Perú nunca se perderá”, destacó Jorge Ganoza Roncal, presidente ejecutivo del INIA, al referirse a la importancia de proteger las semillas que sustentan nuestra alimentación.
La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, también conocida como la “arca del fin del mundo” fue construido para resistir todo tipo de situaciones adversas como terremotos, erupciones volcánicas y hasta radiación solar. Gracias al frío natural de su suelo, las semillas se conservan sin necesidad de energía eléctrica.
Este gran logró se pudo concretar con el apoyo del Nordic Genetic Resource Center (NordGen), centro internacional dedicado a la conservación de los recursos genéticos, que acompañó al Perú en todo el proceso de envío y resguardo de sus semillas en la Bóveda Global de Svalbard.
Banco que garantiza alimentos
El INIA del MIDAGRI, entidad que promueve tecnologías e innovaciones agrarias, impulsa la implementación de Banco de Germoplasma como una estrategia donde se conserva la diversidad genética de los cultivos. Estos bancos, el INIA conservan más de 17 mil semillas de todo tipo: granos, frutas, raíces y hasta plantas nativas que forman parte de nuestra historia y de lo que somos como país.
Estas colecciones están distribuidas en 21 Estaciones Experimentales Agrarias y representan 56 cultivos diferentes que se protegen para las futuras generaciones.
De estas colecciones, el INIA -mediante trabajos de investigación- identifica accesiones promisorias con capacidad para generar variedades de cultivos con alta calidad genética que toleren plagas y enfermedades, incrementen el rendimiento productivo por hectárea y se adapten al cambio climático.
En la actualidad el INIA conserva 11 de las 13 especies de tomate reconocidas en el mundo, además de una impresionante variedad de granos andinos. La FAO considera esta colección como una de las más diversas del planeta: más de 1,300 tipos de quinua, 388 de kiwicha, 253 de cañihua y 1,000 de tarwi. También se cuidan frutales nativos, cacao, algodón de colores, raíces andinas y la gran variabilidad de ajíes peruanos los que aportan sabor a nuestra gastronomía y un valor a la identidad nacional.

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