Sembrar innovación: la apuesta por una cebada maltera hecha en el Perú

13 de octubre de 2026

22:11

La investigación científica y la articulación entre el Estado, la academia y la empresa privada impulsan un proyecto que busca desarrollar una nueva variedad de cebada maltera adaptada a las condiciones del Perú. La iniciativa, liderada por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) a través del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), permitirá fortalecer la cadena agroindustrial, generar nuevas oportunidades para los productores y avanzar hacia una agricultura más competitiva, sostenible y resiliente frente al cambio climático.

La ciencia como punto de partida

Durante décadas, la industria cervecera peruana dependió, en gran medida, de cebada desarrollada fuera del país. Esa realidad comenzó a cambiar con una iniciativa que reúne investigación científica, innovación tecnológica y cooperación institucional para desarrollar una variedad de cebada maltera de alta calidad genética adaptada a las condiciones agroecológicas del territorio nacional.

En una apuesta por la soberanía productiva y la sostenibilidad, el MIDAGRI, a través del INIA, en alianza con Backus y la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) buscan generar una alternativa que responda a los estándares de la industria cervecera y, al mismo tiempo, fortalecer las oportunidades de los pequeños y medianos productores del país.

Investigación orientada a las necesidades del productor

La colaboración interinstitucional contempla investigaciones para identificar y validar materiales genéticos con mayor rendimiento por hectárea, resistencia a plagas y enfermedades, así como una adecuada homogeneidad del grano, condición indispensable para los procesos de malteado.

Además del mejoramiento genético, el proyecto incorpora la evaluación de regiones productoras, el desarrollo de prácticas agronómicas sostenibles, la transferencia tecnológica y la generación de publicaciones científicas y materiales técnicos que permitan difundir el conocimiento entre investigadores y agricultores.

Los primeros cultivos experimentales ya se desarrollan en Jauja y Huancayo, donde los resultados iniciales muestran un comportamiento favorable de la nueva variedad frente a las condiciones climáticas de la sierra central. El siguiente paso será validar su desempeño a una escala compatible con las exigencias de la industria cervecera.

 

Innovación para fortalecer la cadena productiva

Más allá del desarrollo de una nueva semilla, la iniciativa busca consolidar una cadena productiva con mayor valor agregado desde el campo hasta la industria.

Actualmente, entre el 35 % y el 40 % de los insumos utilizados por la industria cervecera provienen de agricultores peruanos. Con esta nueva variedad se espera incrementar esa participación mediante una mayor producción local, mejores rendimientos y una oferta con estándares de calidad internacional. La categoría cervecera representa alrededor del 1 % del Producto Bruto Interno (PBI) nacional, por lo que fortalecer su abastecimiento interno también genera impactos positivos sobre la economía rural.

La iniciativa también se articula con el programa Herederos del Campo de Backus, mediante el cual más de mil familias agricultoras reciben capacitación, asistencia técnica, herramientas digitales y acceso a mejores oportunidades para fortalecer la competitividad de sus negocios.

Experiencia científica al servicio del desarrollo agrario

El desarrollo de esta nueva cebada se sustenta en la experiencia acumulada por el INIA en mejoramiento genético de cultivos estratégicos.

Un ejemplo es la variedad INIA 447-Luzmalta, liberada en la región Cusco, que supera las cinco toneladas por hectárea y presenta resistencia a enfermedades como la roya amarilla, reduciendo el uso de agroquímicos y contribuyendo a conservar la fertilidad del suelo. Junto con otras variedades desarrolladas por la institución, estas innovaciones pueden incrementar hasta en un 60 % la productividad, beneficiando a más de 55 000 productores.

Esta experiencia científica constituye una base sólida para avanzar en el desarrollo de nuevas variedades que respondan a los desafíos del cambio climático y de los mercados agroindustriales.

Mirando hacia el futuro

La agricultura peruana enfrenta el desafío de producir más y mejor en un contexto marcado por la variabilidad climática y una creciente demanda de alimentos e insumos de calidad. En ese escenario, la investigación, la innovación y la transferencia tecnológica se consolidan como herramientas fundamentales para fortalecer la competitividad del sector.

La alianza entre el MIDAGRI, el INIA, la academia y la empresa privada demuestra que la generación de conocimiento puede traducirse en soluciones concretas para el campo. Cada nueva variedad desarrollada representa una oportunidad para mejorar los ingresos de los productores, impulsar cadenas productivas más sostenibles y construir una agricultura preparada para responder a los retos del futuro.

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